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jueves, 23 de marzo de 2017

PATRICK COMMECY




Patrick Commecy, el artista que da vida a las fachadas francesas
Patrick Commecy es un artista que milita en la disciplina de la pintura mural. Junto a su equipo se dedica a transformar las fachadas de los edificios deshabitados y descuidados de Francia en maravillosos murales que otorgan un nuevo sentido al concepto de la decoración de exteriores…
A veces el urbanismo se centra en determinados detalles y olvida otros. Poner fuentes, estatuas, árboles y farolas de diseño en las calles para embellecerlas está bien, pero si luego los edificios están abandonados y las fachadas acumulan suciedad hasta volverse grises, el esfuerzo se queda a la mitad

Pero, claro, ningún ayuntamiento va a asumir la limpieza y pintura de casas vacías. Eso es coto propicio para iniciativas privadas y entre ellas puede figurar la imaginación de algún artista. Y no me refiero a los grafiteros, de los que hay algunos meritorios frente a otros que son simples mancha-paredes. Si nos trasladamos a Francia, tenemos el ejemplo de Patrick Commecy.
Lo que caracteriza la obra de Commecy son dos elementos: el tamaño y el formato, ambos estrechamente relacionados en este caso. Porque Commecy no usa lienzos sino muros, paredes, fachadas… dotando de una vida vibrante y animada a lo que antes era una zona gris y vacía, muerta. Con su técnica, extremadamente realista, y ayudado por un equipo de muralistas, consigue que los edificios se conviertan en auténticos mundos en los que hay que estar atento al menor detalle.
De pronto, las ventanas tienen inquilinos asomados, los balcones se llenan de gente, aves que en realidad no existen proyectan su sombra, los trampantojos son la norma y la propia arquitectura del edificio se transforma, de manera que un solo bloque se separa en dos mediante una imaginaria pero bien plasmada escalinata. A veces se hace difícil distinguir lo real de lo imaginario a menos que uno se fije mucho.

jueves, 16 de marzo de 2017

MAURICE RAVEL


 
Maurice Ravel (Ciboure, Francia, 1875-París, 1937) Compositor francés. Junto a Debussy, con quien se le suele relacionar habitualmente, es el gran representante de la moderna escuela musical francesa. Conocido universalmente por el Bolero, su catálogo, aunque no muy extenso, incluye una serie de obras hasta cierto punto poco conocidas que hablan de un autor complejo, casi misterioso, que evitaba cualquier tipo de confesión en su música. Un autor que concebía su arte como un precioso artificio, un recinto mágico y ficticio alejado de la realidad y las preocupaciones cotidianas. Stravinsky lo definió con acierto como «el más perfecto relojero de todos los compositores», y así hay que ver su música: como la obra de un artesano obsesionado por la perfección formal y técnica de su creación.
Nacido en el País Vasco francés, heredó de su padre, ingeniero suizo, su afición por los artilugios mecánicos -cuyos ecos no son difíciles de encontrar en su música- y de su madre, de origen vasco, su atracción por España, fuente de inspiración de muchas de sus páginas. Aunque inició sus estudios musicales a una edad relativamente tardía, cuando contaba siete años, siete más tarde, en 1889, fue admitido en el Conservatorio de París, donde recibió las enseñanzas, entre otros, de Gabriel Fauré.
Discreto pianista, su interés se centró pronto en la composición, campo en el que dio muestras de una gran originalidad desde sus primeros trabajos, como la célebre Pavana para una infanta difunta, si bien en ellos es todavía perceptible la huella de su maestro Fauré y de músicos como Chabrier y Satie. La audición del Prélude à l'après-midi d'un faune, de Debussy, marcó sus composiciones inmediatamente posteriores, como el ciclo de poemas Schéhérazade, aunque pronto se apartó de influencias ajenas y encontró su propia vía de expresión.
En 1901 se presentó al Gran Premio de Roma, cuya obtención era garantía de la consagración oficial del ganador. Logró el segundo premio con una cantata titulada Myrrha, escrita en un estilo que buscaba adaptarse a los gustos conservadores del jurado y que para nada se correspondía con el que Ravel exploraba en obras como la pianística Jeux d'eau, en la que arrancaba del registro agudo del piano nuevas sonoridades. Participó otras tres veces, en 1902, 1903 y 1905, sin conseguir nunca el preciado galardón. La última de ellas, en la que fue eliminado en las pruebas previas, provocó un escándalo en la prensa que incluso le costó el cargo al director del Conservatorio.
Sin necesidad de confirmación oficial alguna, Ravel era ya entonces un músico conocido y apreciado, sobre todo gracias a su capacidad única para tratar el color instrumental, el timbre. Una cualidad ésta que se aprecia de manera especial en su producción destinada a la orquesta, como su Rapsodia española, La valse o su paradigmático Bolero, un auténtico ejercicio de virtuosismo orquestal cuyo interés reside en la forma en que Ravel combina los diferentes instrumentos, desde el sutil pianissimo del inicio hasta el fortissimo final. Su música de cámara y la escrita para el piano participa también de estas características.
Hay que señalar, empero, que esta faceta, aun siendo la más difundida, no es la única de este compositor. Personaje complejo, en él convivían dos tendencias contrapuestas y complementarias: el placer hedonista por el color instrumental y una marcada tendencia hacia la austeridad que tenía su reflejo más elocuente en su propia vida, que siempre se desarrolló en soledad, al margen de toda manifestación social, dedicado por entero a la composición. Sus dos conciertos para piano y orquesta, sombrío el primero en re menor, luminoso y extrovertido el segundo en Sol mayor, ejemplifican a la perfección este carácter dual de su personalidad.

martes, 14 de marzo de 2017

¡VOLVEMOS!

Otra vez vuelvo intentar bajar esos kilos que para mi estatura, edad y bienestar, necesito que se vayan de mi cuerpo. Aquí os muestro sin trampa ni cartón, lo que peso el día de hoy. Haber si tengo fuerza de voluntad y no me como las galletas de chocolate a mi niño.

jueves, 9 de marzo de 2017

Miriam Makeba - Pata Pata



Miriam Makeba (Johannesburgo, Sudáfrica, 4 de marzo de 1932-Castel Volturno, Italia, 9 de noviembre de 2008) fue una cantante sudafricana y activista por los derechos humanos.

Aunque pasó su infancia en Pretoria (Transvaal), Makeba comenzó a cantar en los años cincuenta con el grupo Manhattan Brothers, tras lo que fundó su propia banda, The Skylarks, que mezclaba jazz con música tradicional sudafricana.

Después de ver que no podía llevar a cabo en su país la carrera musical que ella quería por su activismo comprometido, la cantante viajó a Venecia (Italia) para después conseguir llegar a Londres (Reino Unido), donde conoció a Harry Belafonte, quien le ayudó a entrar en Estados Unidos. Luego de su casamiento con el activista negro trinitense Stokely Carmichael, la persecución estatal los obligó a abandonar el país, trasladando su residencia a Guinea.

Icono de la lucha contra el apartheid en su país, Makeba, marginada durante más de tres décadas por el régimen racista sudafricano, siempre estuvo comprometida con la lucha por los derechos civiles y contra el racismo, una entrega que llevó a cabo hasta el último momento de su vida. La cantante, conocida también como «Mamá África», supo llevar como nadie al escenario las tradiciones y los trajes típicos de su tierra, en espectáculos donde su voz cálida y su gran presencia eclipsaban a los instrumentos étnicos que la acompañaban.

Logró su máxima popularidad con el inolvidable tema «Pata Pata» (1966), que fue difundido en diferentes países del mundo alcanzando los primeros lugares en los rankings de música pop. Esa canción fue versionada también por otros intérpretes, como la mexicana Thalía, Chayanne o la popular banda Chébere.

Makeba residió en Guinea hasta que regresó a Sudáfrica el 10 de junio de 1990, tras la excarcelación de Nelson Mandela, quien tiempo después le ofreció participar en su gobierno.

En el 16 de octubre de 1999, Miriam Makeba fue nombrada embajadora de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En 2001, Makeba fue galardonada con el premio de la paz Otto Hahn, otorgado por la Asociación Alemana de la ONU. En 2002 fue galardonada con el Polar Music Prize que otorga la Real Academia Sueca de Música.

El 9 de noviembre de 2008 falleció en la localidad de Castel Volturno, en el sur de Italia, a causa de un paro cardiaco que se produjo tras un concierto contra el racismo y la mafia, en el que participaba.
 

martes, 7 de marzo de 2017

ELEGANCIA Y ESTILO



La elegancia es el atributo de ser excepcionalmente bello y sencillo. Se utiliza con frecuencia como un estándar de buen gusto, sobre todo en las áreas de la moda y la decoración.
Algunos asocian la elegancia con la simplicidad del diseño. Otros en cambio lo entienden como el buen gusto en la riqueza del diseño o decoración.
Algunos estímulos visuales se consideran elegantes si se usan un número pequeño de colores y estímulos. El color blanco se asocia a menudo con la elegancia, por lo general junto con el azul o negro.
Sin embargo, los componentes esenciales del concepto son la simplicidad y la consistencia de diseño, enfocándose en las características esenciales de un objeto. En el arte de cualquier tipo también se podría requerir la gracia dignificada, o la moderada belleza de estilo.
Los estímulos visuales son a menudo considerados elegantes si son usados un pequeño número de colores y los estímulos, haciendo énfasis en el resto.
El estilo elegante es mal entendido, pues muchos creen que significa vestir ropa y accesorios caros. Lo cual es un error. Una cosa es tener solvencia económica y otra muy diferente es pertenecer al estilo elegante.
Las personas elegantes pertenecen a un estilo y a una manera particular innata de conducirse y expresarse en su manera de vestir y rasgos de comportamiento refinados.
Según la Real Academia Española la palabra elegante es un adjetivo que significa “dotado de gracia, nobleza y sencillez”.

lunes, 6 de marzo de 2017

SANOS Y FELICES

Con cuál de los modelos te identificas? Una cosa es identificarse y otra bien distinta es la realidad. Por qué todos queremos ser como la imagen de la derecha? ¡Da igual! Da lo mismo ser la de la izquierda que la derecha, lo importante es lo como nos sentimos por dentro. Hay veces que somos la de la izquierda y por fuera nos vemos como la de la derecha y viceversa. Tenemos que ver la realidad lo primero de todo y después aplicar los medios para conseguir estar sanos y felices.


miércoles, 15 de febrero de 2017

FRANÇOISE SAGAN


La escritora francesa Françoise Sagan (seudónimo de Françoise Quoirez, extraído del libro "Remembrance of Things Past" de Marcel Proust), nació en Cajarc el 21 de junio de 1935. Fue la tercera hija de una rica familia de empresarios del sudoeste de Francia. 
Notable exponente de la Nouvelle Vague, su nombre está ligado al éxito obtenido en 1954 por su primer novela, publicada cuando tenía apenas 19 años, "Bonjour Tristesse" (Buendía tristeza). La obra fue llevada posteriormente al cine por el director Otto Preminger.

Comenzó su carrera como reportera de la Revista Elle, la cual le encargó una serie artículos sobre Italia. El titulo semanal de sus reportajes "Buenos días Nápoles", "Buenos días Capri", "Buenos días Venecia",  se convirtieron en su marca de autor.
Personaje atormentado de la cultura francesa, atraída por el mundo del cine, amante de los autos de carrera, la velocidad y el juego y con una vida proyectada siempre más allá de las reglas, Sagan es recordada también por la novela "¿Le gusta Brahms?", que fue llevada al cine con las interpretaciones de Yves Montand, Ingrid Bergman y Anthony Perkins.
Su carrera, a partir de su fulgurante debut, la consagró como estrella del panorama literario europeo, a finales de 1957, su segunda novela "Una cierta sonrisa", se convirtió en best-seller con más de medio millón de copias vendidas en el año de su publicación.
Su prosa sofisticada pero simple al mismo tiempo, rica de significados existencialistas, combinaba magistralmente una mezcla de cinismo, de sensualidad, de indiferencia y de ociosidad
Françoise Sagan estuvo casada dos veces, una con el editor Guy Schoeller y la otra con el artista norteamericano Robert Westhoff, con quien tuvo un hijo, Denis. Tuvo también dos compañeras: Peggy Roche, con la que vivió 15 años; y la millonaria Ingrid Mechoulam, quien la salvó de la miseria pero la aisló del mundo. Sagan contó su vida en la novela autobiográfica "Con mi mejor recuerdo" de 1984.

Esta prolífica autora (publicó más de 50 obras entre novelas, obras teatrales, entrevistas y otros textos), a pesar del éxito y la estima obtenida en más de 40 años de carrera, transcurrió sus últimos años en la soledad y miseria, falleciendo a causa de una embolia pulmonar en una clínica de Honfleur (Normandía), el 24 de setiembre de 2004.

martes, 14 de febrero de 2017

¡QUÉ BELLO ES EL AMOR!


¡Qué bello es el amor! Pero todo amor es de hoja caduca, menos el de la madre al hijo.
 Decía un buen profesor: El enamoramiento en sí, sólo dura dos meses.
Cuanta verdad, después del enamoramiento viene el amor, más tarde el cariño y por último la comodidad.

Cuando creemos  que hemos encontrado el verdadero amor, rogamos por estar junto a él, hasta que seamos viejecitos y la muerte nos separe. Pero la convivencia  es difícil y hay que ser muy maduros y fuertes psicológicamente, para llevar una convivencia responsable, basada en el respeto, en la comunicación, en la confianza, en la libertad, en la verdad y en la fidelidad. 

Oh l'amour! Je suis amoureux